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Ella y el faro

  • 13 sept 2017
  • 3 Min. de lectura

¡Hola bonitos!


Ha llegado el miércoles de la semana y como os prometí traigo nueva entrada: Ella y el faro.

Cuando me presenté en la entrada "El principio del comienzo", no os conté el sentido de este blog, no porque se me olvidara sino porque no lo vi oportuno.

Como mujer de letras, la literatura forma parte esencial de mi vida y como tal un día decidí contar historias. Así que aquí estoy, a medio camino de tus ojos, empezando un proyecto en el que contaré tu historia detrás de las fotografías que regales a mi objetivo, contaré mis historias rodeada de realidad y, por último, contaré letras inventadas donde dejaré que la imaginación dibuje su propio camino.

¿ Qué que traigo hoy? Traigo la imaginación mezclada con sentimientos reales. Te invito a seguir leyendo.


Hoy me apetecía hablar de ti...



Ella y el faro


Primavera


Es miércoles, esta época del año me gusta, empieza a aparecer el buen tiempo de manera tímida. Estoy en algún lugar que aún no soy capaz de reconocer, pero huele a mar. El aire acaricia mi rostro y soy capaz de distinguir en mis labios ese sabor a sal. Me dejo llevar….así que aquí estoy, olvidada en el tiempo, escondiéndome del miedo por la realidad que me envuelve.


El silencio siempre fue mi mejor palabra, así que no pude hacer otra cosa que ir a buscarlo, y me trajo aquí: un faro que susurraba a la mar, quedándome perdida en su silencio, hoy mío.


Faro


Mi nombre es Lucía, y voy perdida porque mi alma se perdió con ella, mi abuela. La vi como se fugaba ante mis ojos y ahora soy yo la que necesito fugarme.

He llegado. Miro hacia arriba. 1, 2, 3, 4… escalones y el que hacía 89 se abrió hasta hacerme respirar de aquel mar que no sé por qué me encontró o encontré, mi Ítaca, como diría mi querido capitán,


Ella


Han pasado varios meses y la sigo echando de menos. Sus manos dibujaban mi camino de una manera susurradora, su sonrisa apretaba el eterno momento de la belleza y ahora me doy cuenta que da igual el lugar, ella siempre está. Sigo bajo la luz de este faro por miedo a quedarme a oscuras.

Quizás llegue el día que pueda bajar y decirle….y a la vez poder encontrar la respuesta…


Tiempo…


El reloj no se detiene y sigo en medio de la nada, Es de noche y empiezo a entender que no se puede huir de la realidad, de la misma forma que voy entendiendo que la luz de este faro, despacio, va marcando un camino, el mío….


Pienso en ella, la miro en cada trozo de papel que plasmó mi objetivo y recuerdo las veces que preguntaba por las fotos que le hacía, y ¿sabéis?, es ahora cuando al mirarla me acuerdo de otra imagen, nada que ver una con la otra, pero ambas con un sentimiento similar, traspasan -dos enamorados besándose, parando el tiempo, mientras alrededor de ellos el mundo sigue girando-. y -ella, sus manos-, una misma frontera en cada uno de esos besos, en cada una de sus arrugas, esa, que guarda la fotografía de lo humano. El arte de la verdad, la suya…

Sí, esta fotografía, como aquella pareja, refugia el recuerdo del olvido. Lo sé porque cada uno de esos pliegues cuentan la historia de una mujer por la que no pasa el reloj, y en definitiva, una mujer, hija, madre, abuela y bisabuela que se queda allí, atrapada, dibujando un tiempo que no volverá, pero que a la vez evoluciona hacia otra realidad, mi presente, que hoy es recordarle.


Ella y el faro


“Querida abuela… sigo en este faro perdida y a la vez encontrándome, y por ello hoy puedo escribirte, Por fin soy capaz de madurar que mi vida se compone de imágenes, de fotografías guardadas en la memoria… instantes que hoy me recuerdan lo hermoso que es vivir… "


Decía Machado: ”-·…se hace camino al andar.” Ella así lo querría…



Querida Lucía, estaré siempre allá donde la eternidad de tus recuerdos,No tengas miedo a caminar…”


Que la creatividad te encuentre trabajando"

-DyssarFotografía-

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